LOS PUEBLOS INDÍGENAS FRENTE A LA PANDEMIA DEL COVID – 19

LOS PUEBLOS INDÍGENAS FRENTE A LA PANDEMIA DEL COVID – 19

Mirna Cunhingam

Presidenta del FILAC

La declaración de pandemia global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la aparición del coronavirus (COVID-19), ha develado las desigualdades ya existentes en la sociedad, la fragilidad de los servicios de salud y la indefensión de amplios sectores de la población; afectando de manera diferenciada a distintos grupos poblacionales más vulnerables por los altos niveles de exclusión, inequidad y pobreza. Para los Pueblos Indígenas esto se ha traducido históricamente en altas tasas de desnutrición, “nuevas” enfermedades, inaccesibilidad a servicios de salud, precariedad de infraestructura y baja visibilización. Frente a la pandemia, las organizaciones que integran la Plataforma Regional Indígena ante el COVID 19, identifican al menos cuatro grupos con mayor vulnerabilidad:

  • Los Pueblos Indígenas en aislamiento voluntario, por su misma condición de aislamiento, cuentan con sistemas inmunológicos fragilizados frente a agentes patógenos externos;
  • Poblaciones indígenas que habitan en centros urbanos, en su mayoría ubicadas en barrios marginales, sin acceso a servicios básicos de agua o alcantarillado;
  • Comunidades Indígenas de áreas rurales, sin acceso a servicios básicos de salud, y con patologías como la diabetes, cardiopatías, cáncer, otras enfermedades transmisibles, etc.
  • Poblaciones indígenas transfronterizas, que son mano de obra temporal o golondrina, que pretenden retornar a sus comunidades y territorios de origen, y que no cuentan con protocolos sanitarios de cuarentena y/o de protección en su movilidad.

Frente a ello, los Pueblos Indígenas han fortalecido su institucionalidad, entretejido   social y gobernanza; y es a partir de esta organización comunitaria territorial que actualmente enfrentan la amenaza, el impacto y las consecuencias del Covid – 19.  A lo largo de Abya Yala múltiples comunidades indígenas han hecho uso de su derecho al autogobierno cercando y adoptando protocolos sanitarios interculturales. Las respuestas se adecuan a la especificidad de cada pueblo o nación; como en las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, donde habitan pueblos como los arhuacos, kogis,wiwas o kakuamo, que pretenden fortalecer los sistemas de medicina tradicional a través de sus rituales, plantas, usos y costumbres, y gestionar ante el Gobierno ayuda humanitaria para que las comunidades puedan recibir alimentación, prevención y agua potable. O en el caso de Oaxaca, México, donde se desarrollan sistemas de captación agua de lluvia, como alternativa a la falta de acceso a agua potable. «El pueblo zapoteca de Valles Centrales de Oaxaca lleva muchos años realizando obras de captación de agua. Básicamente se trata de cosechar agua en hoyos construidos para tal fin» (2 abr; DW). 

Las comunidades Miskitus en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, han fortalecido el modelo de atención familiar comunitario intercultural constituido por personal del Ministerio de Salud y comunitario que esta visitando a cada familia y comunidad para la vigilancia epidemiológica comunitaria o, la Organización Nacional Indígena de Colombia que ha establecido un sistema de monitoreo georreferenciado comunitario, la Red de jóvenes indígenas de Abya Yala ha identificado la necesidad de fortalecer las medidas de salud mental y las mujeres indígenas han  hecho llamados reiterativos a la unidad para enfrentar la invisibilizacion.    

Todas estas acciones están orientadas al cuidado de los diversos ecosistemas que conviven en equilibrio, siempre en relación con el territorio, la naturaleza, los espíritus y los seres humanos. Pero estos Sistemas funcionan en base a la convivencia y a las prácticas comunitarias que también se encuentran en riesgo frente a políticas que desestructuran -aún sea de forma involuntaria-, esta convivencia.

En Palabras de Ángel Jacanamejoy, secretario general de las Autoridades Tradicionales Indígenas en Colombia, “la estrategia de prevención y contención la dividimos en tres acciones específicas: pedagogía para entender la pandemia, control territorial a través de las guardias indígenas y movilización del conocimiento de los sabedores en medicina indígena”, junto a los rituales con los que se conectan con la naturaleza. “Todo esto hace parte de un gran fortalecimiento de la espiritualidad como el elemento que históricamente nos ha permitido ser fuertes física y emocional” (2 abr; EFE).

Queda claro que el curso de la pandemia dependerá de las decisiones que asuman los gobiernos, pero la resiliencia ancestral de los Pueblos Indígenas esta aportando con propuestas y acciones a corto, mediano y largo plazo. Por ello, los gobiernos deben responder positivamente a las exigencias de coordinación y participación que demandan las organizaciones indígenas, para asegurar que las medidas y políticas tomen en cuenta las particularidades culturales, la capacidad de control territorial y experiencias de gobernanza de los diversos pueblos.  Es imprescindible que los gobernantes involucren a todos los Pueblos Indígenas en la elaboración de políticas y estrategias de respuesta al Covid-19 para salvar vidas.

En este contexto, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), en constante diálogo y coordinación con los Pueblos Indígenas del Abya Yala, realiza un permanente seguimiento a la evolución de la pandemia, buscando mecanismos que incentiven procesos de Diálogo amplio y constante entre los gobiernos   las comunidades indígenas. En su condición particular de ser una institución con representación paritaria entre gobiernos y organizaciones indígenas, el FILAC se convierte en un canal de relacionamiento y una herramienta para enfrentar la pandemia del Covid-19.