Indígenas los más afectados por devastación de ciclones

Indígenas los más afectados por devastación de ciclones

Genaro Bautista

AIPIN

FILAC plantea priorizar ayuda humanitaria  

La ONU ayuda a los damnificados por el huracán Eta en América Central y el sur de México  

Genaro Bautista / AIPIN  

Devastados por el reciente paso del huracán Eta, ahora indígenas de Centroamérica y México reciben los impactos del huracán Iota con Categoría 5.  

De acuerdo a informes del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, el meteoro se mueve hacia el oeste a 15 kilómetros por hora (km/h) acompañado de vientos máximos sostenidos de 155 km/h.  

Iota arribó esta tarde-noche a las costas de Nicaragua y Honduras, después de golpear Colombia y Panamá. Tocó tierra esta madrugada en Puerto Cabezas. 

El meteoro agrava la falta de alimentos en Centroamérica en un momento en el que, de por sí, había aumentado el hambre debido a la pandemia del coronavirus.   

Eta ha sido uno de los peores desastres de los últimos veinte años en la región; dejó cerca de tres millones de siniestrados en Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y el sur de México.  

A principios de noviembre, Eta, una de las tormentas más poderosas que impactó Centroamérica en años, tocó tierra en Nicaragua. En los días siguientes, el ciclón avanzó por la región descargando potentes lluvias que dejaron más de 100 fallecidos, al menos 2.5 millones de afectados e infraestructura destrozada desde Panamá hasta el sur de México.  

Según agencias de noticias internacionales y medios locales que cubren la región, la autoridad hondureña, explicó que Puerto Lempira, capital del departamento Gracias a Dios donde Iota toca tierra, se quedó sin combustible ya que suspendieron las entregas tras la llegada de Eta, lo que imposibilita que los bomberos lleven a cabo una evacuación más extensa.  

Gracias a Dios, en el oriente de Honduras, es una región remota sólo accesible por aire, mar o ríos. Con poco más de 100 mil habitantes, según cifras oficiales, el área alberga a una serie de comunidades indígenas, entre las que se encuentran los miskitos, garífunas, pech y tawahkas.  

“Lanchas hay, motores hay, pero no hay combustible. La mayoría del pueblo está en sus comunidades”, se lamentó Robin Morales, presidente de la organización Unidad de la Mosquitia MASTA.  

Las autoridades meteorológicas de Nicaragua prevén que el nuevo huracán impacte entre el Cabo Gracias a Dios, en la frontera con Honduras, y Prinzapolka, más al sur, cerca de la ciudad de Bilwi.  

En esa localidad, con más de 40.000 habitantes, en su mayoría miskitos y afrodescendientes, la gente intentaba asegurar los techos de sus casas de madera con las mismas láminas de zinc viejas y rotas que se desprendieron con el paso de Eta y guardaban sus pertenencias en bolsas de plástico para protegerlas de las lluvias.  

En un testimonio recogido por la Agencia France Press (AFP), Yasser López, un empleado de una gasolinera de Bilwi afirmó: “He tomado medidas desde ayer (sábado), como desramar los pocos árboles que dejó Eta. El pánico está latente porque dicen que Iota es más potente que el primero”, añadió.  

Miles de indígenas miskitos de las comunidades del Caribe Norte de Nicaragua permanecían hacinados en albergues improvisados en centros de enseñanza de Bilwi, donde eran evacuados por la fuerza naval, mientras las lluvias se intensifican al acercarse el huracán.  

Las empresas del servicio de televisión nicaragüense comenzaron a retirar los cables para evitar que caigan con los fuertes vientos, mientras que la compañía eléctrica anunció la suspensión del servicio ante la llegada de Iota, constató un equipo de AFP en el lugar.  

En tanto, soldados de la fuerza naval se movilizaron en la comunidad costera de Prinzapolka para urgir a los comunitarios a evacuar la zona.  

El gobierno nicaragüense informó que miles de indígenas de las riberas del río Coco se encuentran ya en refugios en Waspam, sitio fronterizo con Honduras; mientras que los habitantes de los Cayos Miskitos fueron trasladados a Bilwi.  

El huracán Iota se fortaleció hasta la “catastrófica” categoría 5 y está previsto que azote Centroamérica, amenazando áreas ya devastadas por Eta hace dos semanas, alertó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC). 

Se prevé que Iota traiga “viento catastrófico, marejadas ciclónicas potencialmente mortales y lluvias torrenciales” a zonas de Honduras y Nicaragua, advirtió el centro.  

“Se esperan vientos extremadamente peligrosos y marejada ciclónica amenazante a la vida a lo largo de la costa noreste de Nicaragua y este de Honduras”, dijo este lunes el NHC.   

Iota tocó tierra el lunes por la noche en el litoral caribeño entre Nicaragua y Honduras, siguiendo un rumbo similar al de Eta, que a inicios de este mes dejó más de 200 muertos y 2,5 millones de afectados por inundaciones y deslaves, reseñó AFP.   

Transmisiones en vivo de comunicadores y comunicadoras indígenas, radialistas en Facebook, mostraban el impacto arrasador de Iota en Bilwi, la tarde de este.  

Panamá declaró este domingo alerta roja en las provincias occidentales de Chiriquí y Bocas del Toro y en la comarca indígena Ngäbe-Buglé, en las que Eta dejó 19 muertos, 12 desaparecidos y millonarias pérdidas, según Protección Civil.  

El cambio climático produce un aumento de temperatura en las capas superficiales de los océanos, lo cual genera huracanes y tormentas más poderosos y con mayor cantidad de agua, que constituyen una amenaza extremadamente peligrosa para las comunidades costeras, según estudios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).  

En este marco, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), apuntó que en las últimas dos semanas los pueblos indígenas de Centroamérica han vivido los embates de diversas tormentas tropicales, deslaves, desbordamientos de cauces de agua, inundaciones por barriadas y cierres de vías. Éstos son algunos de los problemas generados por las lluvias de Etael último huracán que pasó causando innumerables daños por Panamá, Costa Rica, México, Honduras, Nicaragua y Guatemala.  

Las zonas más damnificadas, son las habitadas por los Pueblos Indígenas, asegura la instancia que cuenta con carácter de Observador al igual que El Vaticano, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  

“Lastimosamente en todo este tiempo los Pueblos Indígenas, de esta región, apenas se están recuperando de los embates de la Pandemia de COVID-19 y ahora tras sufrir las consecuencias de Eta, existe alta probabilidad de tener que soportar la fuerza de Iota, la segunda tormenta tropical que amenaza en convertirse en huracán”, apunta.  

El FILAC, que encabeza la Misquita Mirna Cunningham, reseña que “Nicaragua, Guatemala y Honduras fueron blanco directo de la fuerza destructora del poderoso huracán Eta que entró por la costa nicaragüense con fuertes lluvias y vientos sostenidos de hasta 220 km/h. Varias comunidades quedaron inundadas y algunas quedaron incomunicadas después de que varios puentes fueran arrastrados por las corrientes de los ríos. Hay comunidades enteras que han desaparecido. La Comunidad de Quejá en Guatemala quedó, según un gobernador de la zona, como un camposanto por efectos de Eta”.  

De ahí que este organismo, ante la gravedad de este panorama, inste a las autoridades, tanto nacionales como regionales, a prestar la mayor ayuda posible a las “comunidades y territorios indígenas que están siendo nuevamente vulnerabilizados, los desastres naturales. Sabemos que los gobiernos de los países afectados se encuentran en estado de alerta y emergencia para resguardar la vida de sus habitantes; sin embargo, pedimos poner especial atención a lo que acontece en los territorios indígenas, a los cuales la ayuda no llega o llega tarde. Lo primordial es salvar vidas, pero salvarlas también es establecer un plan de auxilio para salvaguardar su derecho a la vivienda, la alimentación y la educación. Recordemos que en esos países se tiene una riqueza cultural invaluable, con más de 100 idiomas y culturas que debemos preservar prioritariamente”, enfatiza desde el FILAC, Alvaro Pop su Secretario Técnico. 

En esa misma tónica la ONG Oxfam ha sumado sus esfuerzos en la zona. 

Oxfam Intermón emitió un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que la cooperación se haga efectiva. Los aportes de los donantes humanitarios son vitales para poder atender las necesidades inmediatas de las personas que están en medio de esta crisis. 

La región centroamericana es de las más golpeada por la pandemia de COVID 19, con más de 260.000 casos registrados. Con los efectos de los torbellinos avizoran un posible aumento de contagios por el hacinamiento en albergues. 

Oxfam afirma que existen más de 5 millones de personas afectadas antes de Iota. 

Las zonas más golpeadas por las inundaciones y fuertes vientos son territorios donde se encuentran poblaciones indígenas, zonas de rurales destinadas a cultivos de subsistencia y zonas pobladas con casas de material poco resistente a factores climáticos adversos. 

De nuevo, las personas más vulnerables pierden sus escasos recursos. 

Se dice que hasta el momento son 85.000 personas evacuadas. 

Guatemala, que sufrió mortales deslaves con el paso de Eta, aguarda fuertes lluvias a partir del próximo martes, en las provincias de Petén, Alta Verapaz, Baja Verapaz (norte), Izabal (noreste), Huehuetenango, Quiché (oeste), Chiquimula, Zacapa, Jutiapa (este), Santa Rosa, Escuintla (sur) y la central Guatemala, donde se ubica la capital, la mayoría aún con estragos ocasionados por el anterior fenómeno.  

El número récord de huracanes este año obligó a usar el abecedario griego para nombrar a los nuevos ciclones.  

Por su parte, desde La Ceiba, la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), reportó que Eta dejó un saldo oficial de 63 fallecidos y miles de damnificados, y Honduras es uno de los países más afectados por el caos climático y sus consecuencias.  

La OFRANEH resalta que el Valle del Sula y la Moskitia, fueron las zonas más afectadas por las severas inundaciones que produjo el Eta al fusionarse con el frente frio número 11 dando lugar a una interminable lluvia, la que aparentemente obligó a efectuar descargas de la hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como el Cajón que se encuentra ubicada en el centro del país.  

Algo similar a lo sucedido con el Cajón se dio con la represa del Patuca III, la que hasta la fecha no ha sido inaugurada, después de un largo proceso de construcción, salpicado de denuncias de corrupción en todos los niveles. Las descargas del Patuca afectaron muchas poblaciones entre ellas comunidades indígenas ribereñas que perdieron sus cultivos. Cabe señalar que la ENEE, no utiliza el sistema de alerta temprana que indica los protocolos de descarga.  

En el portal Noticias ONU, se informó que la Organización Internacional para las Migraciones, junto al Sistema de Naciones Unidas y a otros actores humanitarios y gubernamentales, siguen aunando fuerzas en las tareas de respuesta humanitaria en favor de los 2,5 millones de personas afectadas por el devastador paso del huracán Eta en América Central. Las zonas afectadas continúan bajo amenaza ya que, durante las próximas 48 horas, podría formarse otra gran tormenta.  

Y alerta que huracanes como Iota y Eta, siembran la semilla de futuras crisis migratorias en América Central  

En su afán de apoyar la situación, los equipos de la Organización Internacional para las Migraciones en Honduras, Guatemala, El Salvador y Belice se han desplazado a las zonas más afectadas por el paso del huracán Eta en Centroamérica desde el pasado 3 de noviembre y están distribuyendo entre los afectados miles de kits de emergencia que incluyen utensilios de cocina, colchones, sábanas y productos de higiene.  

En Honduras, donde el huracán alcanzó la categoría 4 y afectó a 1,8 millones de personas, la Organización entregó más de 39,000 artículos de protección personal, así como kits de higiene, mantas, ropa y bolsas de agua.  

Con Iota la cifra de afectados se incrementará.  

Asimismo, empezó el despliegue de los equipos de la Matriz de Seguimiento de los Desplazamientos que se encarga de recopilar información sobre los desplazamientos de población provocados por el huracán. Su tarea servirá para facilitar la toma de decisiones que durante las próximas semanas ayuden a salvar vidas y en la recuperación de las zonas afectadas.  

Según la información que maneja la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU, al menos 358.000 personas están alojadas temporalmente en escuelas y otros edificios en los tres países del norte de Centroamérica.  

El jefe de la Misión de la Organización para Honduras, El Salvador y Guatemala, Jorge Peraza, confirmó que las necesidades más inmediatas “son la alimentación, protección y albergue de las personas afectadas, así como otros artículos básicos que ayuden a garantizar su dignidad”.  

La directora regional de esa Organización para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe mostró su preocupación por la destrucción de cultivos y el impacto en las economías locales en algunas partes de Nicaragua, Honduras y Guatemala.  

Una evaluación realizada por Hugo, Julio y Efra Tox Tiul sobre el impacto del Huracán Eta, en la Región, expone que su paso por la región ha revivido los graves daños que en 1998 dejó a su paso el huracán Mitch.  

Los investigadores señalan que las lluvias generadas por Eta causaron inundaciones en la mayor parte de la región, derrumbes en las carreteras y graves daños a la infraestructura de puentes, viviendas y pérdidas en la producción agrícola y ganadera.  

Eta inundó al menos 19 comunidades de la eco-región Lachuá dejándolas incomunicadas con la cabecera municipal de Cobán y con el Municipio de Ixcán, en donde la población se abastece de alimentos y donde acuden al hospital, en cualquier emergencia sanitaria.  

El avasallamiento de estos fenómenos no es ajeno a la ONU quien ayuda a los damnificados por el huracán Eta en América Central y el sur de México  

A decir de Naciones Unidas, Eta dejó tres millones de siniestrados a su paso por Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y el sur de México, en especial donde se encuentran pueblos indígenas.  

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó este viernes que en América Central el paso del meteoro agudizó el hambre que de por sí había aumentado debido a la pandemia de COVID-19, exacerbando la urgencia de asistencia alimentaria.  

Para auxiliar a la población más necesitada, el Programa ha ampliado sus operaciones centradas en la gente afectada por el COVID-19 y ha movilizado a sus equipos para responder a la emergencia en las áreas más impactadas por Eta en Centroamérica.  

Ahora, dada la amenaza de la entrada a Centroamérica de una nueva tormenta en los próximos días, el PMA señaló que es muy preocupante “que más lluvias e inundaciones puedan destruir la siguiente cosecha, de la que dependen los agricultores de subsistencia para sobrevivir”.  

A las operaciones de socorro se suman las de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que ha desplegado equipos en Centroamérica y el sur de México para respaldar los trabajos de asistencia a la población afectada.  

En Honduras, el país más golpeado, Eta causó 1,3 millones de siniestrados, 58 muertos y 88.000 evacuados, de los cuales 103 habían sido desplazados por la violencia y la persecución.  

Guatemala tiene 640.000 damnificados, 46 muertos y 96 desaparecidos, algunos de los cuales se encontrarían en zonas inaccesibles debido a las avalanchas de tierra producto de la tormenta. Al menos dos familias de solicitantes de asilo han sido evacuadas por las inundaciones. En ese país, ACNUR coordina con las autoridades la entrega de ayuda y ha habilitado unidades de vivienda para los refugiados, además de suministrar bienes esenciales.  

En el sur de México -donde hubo al menos 27 muertos y 180.000 personas han sido afectadas, principalmente en Chiapas y Tabasco, los estados que acogen a más solicitantes de asilo y refugiados-, la Agencia de la ONU provee a las comunidades afectadas de 3300 colchonetas y asistencia alimentaria para 800 familias.  

También trabaja en el norte de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Belice y El Salvador. En esas naciones desempeña tareas que complementan las operaciones de otros organismos de la ONU.  

Pero ahora, Iota se ha ensañado con Nicaragua y Honduras y los organismos internacionales y nacionales, deberán asumir su responsabilidad y aceptar la recomendación del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe quien plantea prestar la mayor ayuda posible a las “comunidades y territorios indígenas que están siendo nuevamente vulnerabilizados, por los desastres naturales en la Región.  

Esperemos que las instancias nacionales y de organismos internacionales de apoyo para estos casos, prioricen las medidas necesarias para la población y no se le deje a su suerte por ser pobres e indígenas. 

Ante el próximo arribo del huracán Iota este martes a Nicaragua, el Programa Mundial de Alimentos continúa con sus tareas de preparación junto a las autoridades nacionales. 

Según explicó el ministro director del Sistema Nacional para la Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (SINAPRED), Guillermo González, el paso de Iota puede afectar a unas 80.000 familias de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte. 

La representante del Programa en Nicaragua, Giorgia Testolin, destacó la gravedad de la situación para la población de esa zona. 

“La llegada de este nuevo fenómeno, cuando la población del Caribe Norte apenas comienza a levantarse del golpe que supuso el huracán Eta, será de fuerte impacto. Estamos nuevamente en fase de preparación mientras continuamos la respuesta a las familias ya afectadas. Toda la inversión que se pueda hacer antes de la llegada de un evento de este tipo es muy valiosa porque puede salvar vidas y brindar una respuesta más eficaz y con mayor rapidez”, destacó. 

Hasta el pasado 10 de noviembre, el Programa consiguió repartir alimentos para 78.500 personas ubicadas en los albergues y las comunidades más afectadas de Puerto Cabezas y Waspam. 

Según informa el Programa Mundial de Alimentos, Nicaragua mantiene la Alerta Roja para la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte que incluye los municipios de Puerto Cabezas, Waspam, Prinzapolka, Bonanza, Rosita, Siuna, Waslala y Mulukukú, continúa la Amarilla en los departamentos de Nueva Segovia, Jinotega (norte) y Chinandega (noroeste) y la Verde en el resto del país.