Garantizar sistema alimentario un desafío en México y Centroamérica

Garantizar sistema alimentario un desafío en México y Centroamérica

Insuficientes programas para indígenasLa Soberanía alimentaria se da desde el interior de los pueblos

Genaro Bautista / AIPIN

La profecía de un prestigiado cacique Kuna de Panamá, es demoledora “El indio sin Tierra es un indio Muerto”.

El desplazamiento forzado, huracanes, y ahora el COVID-19 abonan para que los pueblos indígenas de Centroamérica y México, carezcan de expectativas en la denominada Seguridad Alimentaria. Y peor aún a quienes han sido despojados de su territorio.

Las proyecciones de Naciones Unidas o la misma FAO, ven reducidas así sus expectativas en la región, de acuerdo a testimonios de representantes indígenas de Panamá, Guatemala y México, entrevistados por AIPIN.

“La seguridad alimentaria no existe. No hay proyecto porque los que gobiernan su prioridad es saquear el país”, asegura categórico Domingo Hernández Ixcoy, Asociación Maya Ukux Be.

Domingo perteneciente al pueblo Maya Quiché de Guatemala, refiere que en su país son los pueblos indígenas quienes garantizan la soberanía alimentaria.

En Guatemala, es la solidaridad entre los pueblos por encima de cualquier interés político; “se ayudan y apoyan entre ellos”, recuperando el trueque, la medicina, la relación de la Madre Tierra; la sabiduría de abuelos y abuelas, es una fortaleza en este proceso, dice, y expresa que el contacto y la profundización con las plantas medicinales, es parte de su relación milenaria con la Madre Tierra, que da pie al Buen Vivir. 

El líder maya estima que para asegurar una alimentación sana es necesaria descolonizarla; es decir, rechazar la comida industrializada, y consumir lo que la Madre Tierra nos proporciona y de acuerdo con sus tiempos.

En el mismo sentido se pronuncian, Ana López Sales Mam del Departamento de Huehuetenango, de la Asociación de Abogadas Indígenas de Chomija, así como Ebinia Santos 

Apuntan que para garantizar la alimentación de sus pueblos, su sistema alimentario se basa en la agricultura de subsistencia y el trabajo asalariado en las cosechas de café y otros rubros agrícolas en las fincas. Una vez afectada la región tanto dentro de las comunidades como fuera de ella es difícil la obtención de alimentos por otros medios que no sea por donación solidaria, insisten.

Para ellas la ausencia de sostenibilidad alimentaria es consecuencia de la exclusión social y racismo histórico que viven los pueblos indígenas en Guatemala.

Las lideresas manifiestan que resultado de ello es que “hoy enfrentan un grave problema social debido a la existencia de altos niveles de desnutrición infantil, especialmente en los departamentos donde prevalecen la mayoría de la población indígena”. 

Las lideresas manifiestan que resultado de ello es que “hoy enfrentan un grave problema social debido a la existencia de altos niveles de desnutrición infantil, especialmente en los departamentos donde prevalecen la mayoría de la población indígena”.

Destacan que las niñas y los niños indígenas viven en condiciones de pobreza extrema y que se ha registrado un incremento de la desnutrición crónica en menores a cinco años y en su mayoría en el ámbito rural, esta misma niñez tienen dificultades para asistir a las escuelas y no tienen acceso a la salud.

A esto debe sumarse el impacto negativo que provocaron en las zonas agrícolas los huracanes ETA y IOTA.

Acusaron al gobierno de Guatemala de racista, clasista y excluyente porque no tiene políticas de seguridad alimentaria para la población indígena, por lo que eso coloca a las comunidades en una desventaja y peligro de alimentación que puede expresarse en alto índice de desnutrición. 

Por ello consideran que es urgente una política de soberanía alimentaria desde el enfoque de los pueblos indígenas. 

Por su parte, el Kuna Nelson León Kantule, de Panamá, acusa que organismos multilaterales sólo utilizan en sus cuentas a los pueblos indígenas. Y pone el ejemplo del Banco Mundial quien sólo a través de encuestas, conoce la situación de los pueblos indígenas, al igual que otras instituciones intergubernamentales. 

Nelson, conocido como Dad Neba en su lenguaje Kuna, asegura que nunca los gobiernos han estado interesados por la seguridad alimentaria de las sociedades originarias, ni en programas destinados al desarrollo de producción en territorios indígenas. 

Antes de hablar de seguridad alimentaria subraya, se deben dar la recuperación de tierras usurpadas por terratenientes. 

A su vez, Florina López, Coordinadora de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina va más allá.

La representante afirma que con todo y programas multilaterales o de la ONU, la política de los Estados de la Región, impide reconocer la producción alimentaria indígena. Y si bien han existido algunos apoyos, “solo han apagado pequeños fuegos”.

Florina está convencida que los pueblos indígenas continúan enfrentando la inequidad y desigualdad frente a los Estados.

Expone que a través de la gobernanza indígena los pueblos indios han aportado semillas pero que estas han ideo despareciendo por la incursión de los transgénicos

“En la Región sentimos que no hay avances. Nuestro análisis es que con la pandemia, huracanes, amenazas, es urgente que los Estados busquen en conjunto con los pueblos indígenas los mejores canales para un mejor resultado”, destaca.

Y resalta el papel especial de las mujeres indígenas quienes juegan un rol dado que son las Guardianas de las Semillas Tradicionales, que avalan la soberanía alimentaria en los territorios.

Imputa que la pérdida de nuestros conocimientos tradicionales y practicas se ha ido despareciendo lo que propicia más la pobreza.

En Kuna Ayala, expone “tenemos un gobierno propio, pero se percibe que falta un trabajo conjunto con el Estado”.

Ahora con la pandemia donde hay producción de plátano o pesca se observa que los mismos pueblos se están apoyando con estos productos, recobrando esta colectividad. Con ello se están levantando por si mismos.

Aunque insiste que el incremento de la crisis ante la falta de apoyo económica en esta etapa del COVID-19,

Son los casos donde los Pueblos indígenas de Guatemala, Nicaragua, Panamá, requieren un mayor apoyo y compromiso de sus gobiernos.

Sonia Henriquez de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indigenas de Panamá (CONAMUIP)declara que con el azote de los desastres naturales las pérdidas son totales en las siembras de los productos alimenticios que afecta a las comunidades indígenas y esto agudiza el sistema alimentario de las familias y comunidades indígenas.

Expresa que se requiere proyectos de autogestión en siembras, a las comunidades con la participación de las mujeres y jóvenes para garantizar una seguridad alimentaria para las familias.

Considera importante la creación del Ministerio de Desarrollo agropecuario e instar a las autoridades comarcales a la aplicación y o revisión en esta materia.

Coincide con los representantes que a fin de tener una seguridad alimentaria y que haya producción que los proyectos los apoyos tienen que ser directos en consulta con la población indígena, involucrando a las mujeres, organizaciones comunitarias.

México, no escapa a estas situaciones y diversas voces en Yucatán o Quintana Roo, comentan que lo que hay son programas asistenciales y no de desarrollo que asegure la soberanía alimentaria. 

Las tormentas Eta y Iota han transformado repentinamente la vida de millones de personas en América Central, México y el Caribe.  

Según las cifras de la Organización de las Naciones Unidas, en Guatemala hay más de 17.300 personas alojadas en 132 refugios en los departamentos de Alta Verapaz, Huehuetenango, Quiché, Jalapa, Petén, Izabal, Zacapa y Chiquimula, como consecuencia de los efectos naturales. 

El Sistema de las Naciones Unidas en Panamá, informó que “las intensas lluvias generadas por el desplazamiento del huracán Eta” el 3 y 4 de noviembre causaron “el desbordamiento de ríos, deslaves y derrumbes”, afectando a las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y la Comarca indígena Nägbe Buglé de Panamá.

La FAO ha estado pendiente de la situación en la zona y como tal ha preparado un

En el contexto de la pandemia COVID-19, la FAO organiza el Seminario especial sobre alimentación y nutrición: un “Llamamiento urgente a la transformación de los sistemas agroalimentarios para lograr dietas saludables para todos”, encaminado a acelerar las transformaciones de los sistemas agroalimentarios para lograr dietas saludables para todos. Un distinguido y experto panel de líderes mundiales se centrará en el acceso a dietas saludables para todos, la salud familiar y el papel de la mujer; cómo aprovechar la innovación para la alimentación y la agricultura, y; cómo vincular los paquetes macroeconómicos implementados por los países con la transformación agroalimentaria. 

El organismo de Naciones Unidas tiene en cuenta que debido a que muchos pueblos indígenas viven en ambientes extremos, han elegido cultivos que también se han adaptado a esas condiciones. 

Iota devastó la RACN, con una población de 505.424 habitantes, en su mayoría indígenas miskitos y mayagnas.

A la devastación los pueblos indígenas de Costa Rica se quejan de leyes para privatizar las semillas nativas, donde se intercambiaba o vendía libremente, pero ahora está en puerta un proyecto de ley que intenta cambiar esa práctica milenaria con la excusa de la calidad y el control.

Según la OCDE casi el 90% de las semillas que usan en Costa Rica no están sujetas a mecanismos de certificación, por ser en su gran mayoría semillas locales, nativas y criollas.

La Red de Coordinación en Biodiversidad apunta que “ese texto fue construido sin ningún tipo de participación de organizaciones campesinas, ecologistas o indígenas, y tampoco ha sido consultado a representantes de estos sectores como parte de su trámite legislativo”.

Según la Asociación De Desarrollo Indígena Bribri Talamanca (ADITIBRI) en una carta enviada a la Comisión de Agropecuarios aseguro que: “hemos mantenido nuestras semillas, intercambiado y reproducido con prácticas milenarias”.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) reconoció que en América Central el paso del meteoro agudizó el hambre que de por sí había aumentado debido a la pandemia de COVID-19, exacerbando la urgencia de asistencia alimentaria.

La coincidencia es clara: Mientras los países continúen dejando fuera a los pueblos indígenas, la Soberanía Alimentaria, será solo un discurso para la foto.