Iniciativa presidencial acota, limita y restringe los derechos lingüísticos

Iniciativa presidencial acota, limita y restringe los derechos lingüísticos

Genaro Bautista / AIPIN 

El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador intenta limitar y restringir los derechos lingüísticos y políticos de los pueblos indígenas, de México, al acotar sus aspiraciones al desarrollo lingüístico establecido por el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenasde la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

La iniciativa presidencial enviada a la Cámara de Diputados se contrapone a la propuesta de los pueblos indígenas de México, principalmente los grupos étnicos rechazan que el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) sea absorbido por el descabezado Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). 

La propuesta del presidente López Obrador ha recibido el rechazo de indígenas, e incluso funcionarios del sector, lo consideran como una regresión, pues se eliminaría un espacio para avanzar en la Construcción de un Estado pluricultural tal como lo estipula el artículo segundo de la Constitución Política de México. 

Para Irma Pineda del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, es una pésima señal “porque políticamente invisibiliza a las lenguas indígenas”. 

Es importante las expresiones de Irma Pineda, también expresidenta de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, quien en 2003 consiguió el reconocimiento de los derechos lingüísticos que dio pasó a la instauración del INALI.

Las lenguas indígenas no pueden ser espacios reducidos, no puede quedar como un tema de paso dentro del INPI, valga recordar que en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador se le redujo drásticamente su presupuesto. 

El especialista de los mayas Fidencio Briseño califica como una “mala noticia” la pretensión del jefe del Ejecutivo mexicano que es una propuesta contraria a los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.

En el mismo sentido, se ha pronunciado Sofía Marisol Berlín Villafaña, presidenta de la Academia de la Lengua y Cultura Maya quien rechaza la propuesta de que el Inali pase a ser absorbido en el futuro por el INPI ya que apunta, con el escaso presupuesto que se otorgó al Instituto Nacional de los Pueblos indígenas y la excesiva y compleja carga que tiene por objeto la política lingüística nacional solo se va a diluir.

Marisol Berlín comenta que el inicio de la década de las lenguas indígenas nos da “una oportunidad más que no debemos desperdiciar. Presupuesto suficiente, administración eficiente, metas claras y evaluables hacen falta”.

Porque expresa, ahora resulta que es para fortalecer a los pueblos indígenas y garantizar que las acciones lleguen hasta el último rincón de la patria plurilingüe. Igual que la Enah, el INAH, el indesol, Conapred quienes han sido extinguidos o se encuentran en riesgo de esto.

Es la misma percepción del Grupo de Acompañamiento a Lenguas Amenazadas (GALA), quienes apuntan que ven con preocupación que el fortalecimiento de las lenguas originarias no es del interés del gobierno a pesar de los discursos y de la firma de un convenio entre la UNESCO y del gobierno federal realizado en 2020 de cara al Decenio de las Lenguas Indígenas.

GALA recuerda que el INALI, es resultado de movilizaciones y demandas de los pueblos indígenas, con su creación en 2003, como fruto del consenso de los partidos políticos a una iniciativa emanada del poder legislativo y en la medida de la situación de amenaza que atravesaban y siguen atravesando las lenguas originarias en México.

Por ello, exigen que el INALI siga siendo un organismo independiente, con el presupuesto que requiere y con las transformaciones necesarias para un efectivo desempeño de las funciones plasmadas en la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Su inclusión en el INPI, afirman, es un retroceso debido a los resultados linguicidas que se han mostrado históricamente desde el INI, la CDI y el trabajo realizado hasta ahora por el INPI.

En los tres casos, exponen, las lenguas originarias no han tenido ni siquiera el mismo peso frente a otras problemáticas atendidas por estos organismos y nada indica que esto cambiaría con la incorporación del INALI al INPI.

Para los indígenas es grave conocer la propuesta presidencial cuando da inicio el Decenio Internacional de las Lenguas Indígena de la ONU.

Lejos de un programa que lance una nueva política del lenguaje, fortaleciendo e integrando todas las instituciones bajo un esquema articulador, se percibe un centralismo y propuestas distantes a la Declaración de Los Pinos (Chapoltepec) y sin tomar en cuenta iniciativas que vislumbran un “diagnóstico sombrío de la situación que atraviesan las lenguas originarias y sobre todo propuestas claras para revolucionar las políticas del lenguaje en México y con ello realmente tratar de revertir el desplazamiento lingüístico que en mayor o menor medida experimentan”.

Así también se manifiestan los Cronistas de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, Mario Chan Collí, al igual que Carlos Chablé.

Carlos Chablé, califico como una brutalidad la intención de fusionar el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en la zona maya.

Es por ello que el cronista hace un llamado a las autoridades para que “no cometan tal desatino”, al señalar que el INPI  ha dejado mucho que desear como institución.

Abelardo Torres, Purépecha del estado de Michoacán, se opone a que se elimine un espacio para avanzar.

Carlos de Jesús, representante indígena de México en el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC) y Observador Permanente en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), calificó como “lamentable esta iniciativa junto en el inicio del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas”, proclamado por el organismo. 

La afrenta señala la Coordinadora Nacional de Organizaciones Indígenas (CONAOI) intenta eliminar a todos los institutos y organismos autónomos de México. 

Javier López Sánchez, tzeltal del municipio de Oxchuc, Chiapas, extitular del INALI, cuestionó el hecho ya que estima que el instituto es producto de la lucha de “nuestros pueblos”. 

Un retroceso, añade, que dicen va contrario a lo que se documenta en la Declaración de Los Pinos (Chapoltepek), texto donde se sentó las bases para la planificación del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 

La Declaración de Los Pinos es un paso significativo en el trabajo por la preservación de las lenguas indígenas del mundo, mismo que surge del Evento de Alto Nivel: Construyendo un Decenio de Acciones para las Lenguas Indígenas, organizado por México, en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) en cooperación con socios regionales, nacionales e internacionales, realizado el 27 y 28 de febrero de 2020. 

El documento, presentado entonces por el Gobierno de México y la UNESCO, establece los principios rectores clave para el Decenio Internacional, incluida la centralidad de los pueblos indígenas con el lema “Nada para nosotros sin nosotros”.

La Declaración de los Pinos (Chapoltepek) sienta las bases para la planificación del decenio internacional de las lenguas indígenas (inali.gob.mx) 

De ahí que los especialistas indígenas consideran un retroceso severo a los derechos lingüísticos de los pueblos indios del país. 

El Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2019. 

En su momento la secretaria de Cultura Alejandra Frausto Guerrero, reafirmó el compromiso de la actual administración del presidente Andrés Manuel López Obrador porque, afirmó que en la transformación que vive México.

Afirmó que los pueblos indígenas son protagonistas, por lo que el compromiso es que no haya pobreza ni opresión a ellos. 

Moez Chakchouk, subdirector general adjunto de Comunicación e Información de la UNESCO, afirmó: 

“Hay una necesidad urgente de llamar la atención sobre la pérdida crítica de lenguas indígenas; para preservarlas, revitalizarlas y promoverlas; y tomar medidas tanto a nivel nacional como internacional, como se establece en la Declaración de Los Pinos”, añadió. 

Yalitza Aparicio Martínez, embajadora de Buena Voluntad de la Unesco para los pueblos indígenas, hizo hincapié en que las comunidades indígenas deben ser tomadas en cuenta, en especial al generar materiales que permitan aprender, leer y escribir en lenguas indígenas a las infancias. 

“Para que nuestros niños crezcan leyendo y escribiendo en los idiomas que los rodean en sus comunidades desde pequeños y que la oportunidad de incluir en su desarrollo las lenguas sea más avanzado”, de igual forma, dijo, el interés internacional por preservar y revitalizar las lenguas es un paso fundamental, por lo que deseó éxito a la Declaración de Los Pinos. “Está en nuestras manos evitar que la pérdida de lenguas indígenas en el mundo sea más grave, ya que a través de ellas podemos perder riquezas esenciales”, ratificó.

En su oportunidad, Eduardo Jaramillo Navarrete, director general para la ONU de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), afirmó que esta declaración representa un paso fundamental hacia la preservación, revitalización y promoción de las lenguas indígenas. 

Dejo en claro que el Gobierno de México “se congratula de ser parte de este esfuerzo para promover el reconocimiento del valor que las lenguas indígenas”.

Las lenguas autóctono aportan al legado para la humanidad por su papel y la relevancia de la diversidad lingüística y el multilingüismo, en la filosofía, el patrimonio, la producción de conocimiento, la comprensión de las relaciones humanas y del mundo natural y en la construcción de paz, buen gobierno, desarrollo sostenible, cohesión social y en fin, en la construcción y convivencia pacífica al interior de nuestras sociedades. 

Es preocupante que la acción presidencial de acotar el INALI, enviándolo como una simple Oficialía de Partes del INPI, va en sentido contrario a estos acuerdos. 

Carlos de Jesús insiste en que esta propuesta es una regresión a los derechos conquistados y un mal mensaje del Gobierno de México en pleno ante la Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas. 

Y una provocación porque el gobierno del Andrés Manuel López Obrador presume que el movimiento indígena en el país se encuentra débil o cooptado.